
Rewilding Fundació Miranda
Trabajamos por la libertad de los caballos y la regeneración de los paisajes naturales
Renaturalización
En la Fundació Miranda promovemos la recuperación de los ecosistemas mediante la reintroducción de especies clave, como caballos en libertad, para favorecer los procesos naturales. Creemos en una restauración ambiental basada en el mínimo impacto humano, permitiendo que la naturaleza regenere su equilibrio de forma autónoma, preservando la biodiversidad y contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.

Impacto ambiental
El pastoreo sostenible es una práctica que implica permitir que los animales pasten libremente en un espacio o ecosistema. Esta actividad es esencial para el mantenimiento de la biodiversidad y salud de los ecosistemas naturales. A continuación, te explico cómo el pastoreo natural mejora el paisaje y beneficia tanto a la naturaleza como a la sociedad.
Control de la vegetación y prevención de incendios forestales
Los animales, como los caballos o los burros, ayudan a controlar la expansión deespecies vegetales invasoras ya mantener el equilibrio entre las distintas plantas autóctonas. Esto hace que el sotobosque se mantenga limpio y que el paisaje se conserve en buen estado. Esta práctica es especialmente importante en zonas de montaña o cerca de bosques, donde la excesiva vegetación puede aumentar el riesgo de incendios forestales. Los animales, al comer la vegetación más baja y densamente creciente, reducen la cantidad de combustible disponible para los fuegos, contribuyendo a un paisaje más seguro.
Regeneración de suelos y mejora de la calidad del suelo
El pastoreo en libertad también tiene un efecto positivo sobre la salud del suelo. Los animales ayudan a distribuir los nutrientes por todo el terreno a través de sus heces, que sirven como abono natural. Además, su movimiento y sus pasos ayudan a airear el suelo, mejorando su estructura y permitiendo que las raíces de las plantas crezcan de forma más eficiente. Esto favorece la regeneración de los ecosistemas, la diversidad de plantas y la calidad general del paisaje natural.
Aumento de la biodiversidad
Los animales que pastan de forma natural tienen un papel fundamental a la hora de crear paisajes diversos y dinámicos. Su paso, su alimentación y sus movimientos contribuyen a la creación de espacios abiertos y semiabiertos que son ideales para una gran variedad de especies animales y vegetales. Las tierras que experimentan pastoreo natural son más ricas en biodiversidad, ya que permiten que crezcan diferentes tipos de plantas que pueden ser colonizadas por insectos, pájaros y otros animales. Así, se favorecen ecosistemas ricos y saludables que pueden sustentar una amplia gama de vida salvaje.






Los modelos de pasto de la Fundació Miranda
En la Fundación Miranda entendemos que no existe un único modelo de pasto válido para todos los territorios ni para todos los caballos. Después de veinte años de experiencia, hemos desarrollado y aplicado distintos modelos de gestión ecológica con équidos que se adaptan tanto a las características de los espacios naturales como a las necesidades y capacidades de cada grupo de caballos.
Todos nuestros modelos comparten un mismo objetivo: poner el bienestar de los caballos en el centro y convertirlos en aliados de la conservación de la naturaleza y la biodiversidad, la regeneración de los ecosistemas y la prevención de los grandes incendios forestales.
1. Rewilding o renaturalización
Es el modelo que representa el máximo nivel de autonomía ecológica y el que expresa mejor nuestra visión de futuro.
Consiste en gestionar los caballos en espacios naturales muy extensos —cientos o miles de hectáreas— donde los caballos recuperan un comportamiento plenamente silvestre. Los grupos se autorregulan, deciden sus movimientos, seleccionan las zonas de pasto según las estaciones e interactúan con el paisaje de forma completamente natural, con monitorización pero con una intervención humana mínima y objetivos abiertos. Los caballos proponen y nosotros observamos, descubrimos y acompañamos.
En este modelo contamos tanto especies esencialmente ferales o considerados como “salvajes” (con matices científicos) como los caballos de Przewalski dentro del proyecto GISKA en Boumort, y con razas de gran rusticidad, como las pottoka, así como grupos de caballos domésticos recuperados que, tras años de vida necesaria en vida con libertad, han establecido grupos familiares y han establecido grupos familiares y han establecido grupos familiares territorios de alta complejidad. Un ejemplo es el grupo de 16 caballos domésticos con caballos domésticos recuperados, en el que se inteudieron algunos individuos acostumbrados a ver en libertad en la montaña, y que como grupo se ha adaptado de mabera sorprendente y muy hábil a una finca de mil hectáreas en el Cadí Sud.
En estos espacios, los caballos dejan de ser animales gestionados para convertirse en auténticos agentes ecológicos que moldean el paisaje y contribuyen al funcionamiento natural de los ecosistemas.
2. Gestión superextensiva
Este modelo constituye un nivel intermedio entre la completa renaturalización y la gestión más humanizada.
Los caballos viven también en grandes superficies, con una elevada autonomía y una intervención humana muy reducida, pero se trata principalmente de caballos domésticos recuperados que todavía requieren cierto seguimiento o que habitan territorios con una estructura de propiedad o unas condiciones que hacen necesaria una gestión algo más activa.
Continúan desarrollando un comportamiento muy natural, viven en grupos estables y desempeñan una función ecológica muy importante en la conservación de los espacios abiertos, la diversificación del mosaico paisajístico y la prevención de los incendios.
Este modelo representa a menudo una etapa de transición para caballos que, con el tiempo, pueden llegar a integrarse en proyectos de rewilding.
3. Pasto regenerativo y rotacional
Es el modelo más adaptado a los territorios de mosaico agroforestal, a los espacios más pequeños o fragmentados ya las fincas de carácter minifundista.
La gestión se basa en la rotación planificada de los rebaños entre distintas parcelas, respetando los tiempos de recuperación de la vegetación y buscando regenerar los suelos, aumentar la biodiversidad y mejorar la calidad de los hábitats.
Este modelo permite dar una nueva oportunidad a caballos senior, a animales con alguna limitación física oa caballos que, por su perfil, no pueden vivir en grandes espacios de montaña pero siguen disfrutando de una vida en libertad, social, útil y digna.
También es una excelente etapa de adaptación para caballos recuperados antes de que puedan incorporarse a sistemas más extensivos.
Una mirada flexible, siempre al servicio de los caballos y el territorio
El rewilding es el modelo que mejor representa la misión de la Fundació Miranda y nuestro horizonte de conservación. Sin embargo, nuestra experiencia nos ha demostrado que cada territorio y cada grupo de caballos requieren una respuesta distinta.
Por eso trabajamos con estos tres modelos de forma complementaria, escogiendo en cada caso el sistema que ofrece más bienestar a los animales y más beneficios ecológicos en el paisaje.
Esta capacidad de integrar renaturalización, gestión superextensiva y pasto regenerativo hace de la Fundación Miranda un referente en la gestión ecológica con caballos, capaz de adaptar las estrategias a cada realidad sin perder nunca de vista el objetivo esencial: devolver a los caballos su papel como grandes herbívoros naturales y convertirlos en aliados imprescindibles para recuperar ecos.

La sede de invierno está en el Garraf, donde pastamos más de 1.000 hectáreas del Parque del Garraf y de las propiedades de Can Ràfols dels Caus, Josep Camps y Xavier Ribes.
Estos espacios corresponden mayoritariamente al municipio de Olivella. Un amplio territorio de estepa mediterránea y bosque donde los caballos realizan una buena limpieza y prevención de incendios a la vez que se nutren cerca del mar. El Garraf es la expansión.
Una propiedad forestal que nadie quiere pastar porque no es un pasto fácil ni palatable para una ganadería productiva de carne, pero sí adecuada para la salud y el bienestar de nuestros caballos. Además el espacio, en el corazón de Cataluña, tiene la fuerza de una propiedad que quiere mejorar ecosistemas y biodiversidad, hacer prevención de incendios, ¡y que nos acoge con mucha ilusión!
Acuerdo de Custodia con Propiedad privada. 1000 hc de las cuales 6 de lo que se entiende como pasto, pero los caballos pastan donde suben los rebecos y han pasado muy bien el invierno, sin necesidad de suplementar la alimentación.
La sede del Cadí es el territorio que hemos abierto a municipios como Arsèguel en el Alt Urgell donde desarrollamos un proyecto de recuperación de pastos y de memoria del mundo rural, con el apoyo de los caballos como agentes de biodiversidad y prevención de Incendios.
Proyecto singular con convenio con Generalitat de Catalunya (Bosques) y con Ayuda para la Conservación del Espacio Natural Protegido Boumort Collegats (Proyecto GISKA) del Departamento de Territorio y Transición Ecológica.
