La Fundación Miranda tiene vocación de explorar y aprender. La curiosidad nos hace escuchar atentamente a los caballos para aprender de ellos y de lo que ponen en evidencia.

Nos interesa también explorar cómo los caballos afectan a las personas y mejoran su calidad de presencia y de vida.

Otro ámbito que nos apasiona es registrar el movimiento físico y emocional de los caballos que viven en libertad para llegar a entender mejor cómo acompañar su vida. Una vida que nos inspira, que nos habla de conexiones y sistemas que se equilibran en un orden que no entendemos en su totalidad. Seguramente sólo recibimos un pequeño porcentaje de información de cómo viven, cómo se organizan, cómo se comunican, cómo deciden y qué necesitan en cada momento. A partir de este ejercicio de humildad, seguimos escuchando y aprendiendo y tomando conciencia de lo que nos queda por aprender.