Caballos, Personas, Naturaleza

Caballos libres

​Somos pioneros en reconectar los caballos con la naturaleza

La Fundación Miranda nace en 2008 con la voluntad de rescatar y recuperar caballos que viven situaciones difíciles, de maltrato, aislamiento o abandono, y ofrecerles una vida digna. Facilitamos su vida en rebaño y en libertad, en grandes espacios naturales. Les acompañamos en el proceso de volver a ser seres libres, sanos y seguros, recuperar su equilibrio y salud física, emocional y mental, en contacto con el entorno natural y con el grupo de caballos. Reciben nuestro apoyo y mirada atenta, y cuando es necesario, un complemento de forraje y atención veterinaria para asegurar la calidad del proceso de adaptación. Actualmente viven con nosotros 70 caballos y ponis, 6 burros y 1 mula.

El caballo es gregario y claustrofóbico, necesita espacio y grupo. Es herbívoro, no granívoro, y debe poder pastar al menos 16 horas diarias. Es un animal nocturno. Es movimiento por definición, necesita moverse para comer y comer para moverse. La naturaleza la ha diseñado con unos cascos perfectos que no precisan herraduras. En condiciones de libertad un caballo puede recorrer 40 km diarios. Consideramos maltrato cualquier manejo que no atienda a estas necesidades básicas y promovemos un nuevo paradigma de bienestar animal.

Nuevo paradigma de bienestar animal

Trabajando para cambiar la mirada, proponemos un modelo de rescate y recuperación de caballos, basado en su etología y no en su humanización. Para preservar el espacio y el grupo de los animales que se rescatan o que queremos recuperar es básico para garantizar un modelo de bienestar que escucha sus necesidades y rehuye de un modelo paternalista y controlador, ya obsoleto y poco sostenible.

Confiar en la capacidad del otro es la base para que un ser vivo despierte su resiliencia. Los caballos en libertad nos muestran a diario su sabiduría y sus capacidades para la no dependencia. Inspirador para las personas y para nosotros, todo un trabajo de soltar con escucha y respeto, sin dejar de supervisar y velar por un proceso que puede precisar nuestra intervención en algunos momentos.

Cuatro caballos de diferentes colores paciendo en un campo de hierba verde, con un paisaje montañoso en el fondo bajo un cielo azul.

VALORES, VISIÓN Y MISIÓN

Como valores principales, destacamos el bienestar animal, el respeto por la vida y la conservación del medio natural.

Por un lado, en la Fundación Miranda, nos dedicamos al rescate y/o recuperación de caballos que han sufrido abandono y maltrato. También realizamos una tarea preventiva, acogiendo a caballos de personas en situación de riesgo, antes de que estén en un estado crítico, que dificulte o impida su adaptación a espacios abiertos o contextos de naturaleza.

Por otra parte, los caballos se han mostrado como eficaces gestores de la conservación del territorio, y una vez reintroducidos en el medio natural, realizan una eficiente labor de prevención de incendios y mejora de la biodiversidad.

Al mismo tiempo, los caballos que viven en plenitud y el contexto de Naturaleza donde habitan, se convierten en un gran recurso positivo y transformador para la salud y el bienestar emocional y físico de las personas que nos acercamos.

Hablamos de Bienestar Transversal: Caballos, Personas, Naturaleza.

Hace un par de años trabajamos conjuntamente con el Departamento de Acción Climática (Veterinarias y responsables de Ganadería, junto con Rosa Galindo y Anita Jauch de Fundació Miranda) para la creación de un Manual de Buenas Prácticas para la tenencia de équidos, que se encuentra colgado en las respectivas páginas web.

Actualmente, disponemos de un Protocolo de Bienestar que se va completando a través de nuestra Comisión de Bienestar, en contacto permanente y trabajo continuo, y en encuentros mensuales (Equipo Miranda y responsables de cada territorio, más veterinarios habituales). También accesible en la web de la Fundació Miranda.

También hemos creado recientemente el Protocolo de Bienestar de Caballos Przewalski (Protocolo Giska), que se encuentra en fase de proceso participativo y que se somete a Reunión de urgencia en casos específicos que requieren valoración de expertos (diseñado por Rosa Galindo y Laura Riera FAADA, y contrastado con Equipo Miranda, Equipo Reserva de Board Spain, y Veterinarios y expertos (UDL y UAB).

En relación con el territorio, la visión o el ideal de nuestra Entidad, es poder llegar a disponer de un gran espacio natural donde acoger los 80 équidos (número aproximado que se mantiene) de los que somos responsables.

Hasta ahora no hemos podido alcanzar este objetivo y la complejidad de esta situación nos ha provocado dinámicas de estrés y costes, y a tener que sobrevivir con los rebaños permanentemente diseminados en diferentes territorios de Cataluña con la complicación que esto supone. De esta dificultad, hemos hecho una fortaleza, ¡pero eso no nos hace renunciar al sueño!

Esta circunstancia con la que nos hemos encontrado por la dificultad de acceso a la tierra y carencia de ayudas (políticas ganaderas de primer sector), como ganaderas de tercer sector, nos ha dado también mucha experiencia y mucho músculo (desde marzo de 2008).

En términos de bienestar, para nosotros es esencial respetar los vínculos entre los seres, y disponer de un gran espacio, permitiría que fueran los propios caballos, los responsables de autorregular su vida social y elegir grupos familiares y compañeros de vida. Actualmente, ponemos mucha atención en que esto sea así, pero a menudo nos encontramos con dilemas y debiendo decidir por ellos dónde ubicar a determinados individuos en función de la etapa de vida, de los espacios disponibles y de sus características.

La dispersión territorial nos multiplica costes y nos hace entrar en emergencias porque hay muchos factores que no dependen de nosotros que se activan sin que nosotros podamos controlar lo impacto (rotaciones productivas, vertido de purines en los campos, incendios, incidentes de caza, cambios de propiedad, convivencia con ganaderos vecinos, disputas entre propiedades, emergencia climática y efectos como el secado de fuentes y puntos de abrevadero, muchos movimientos de caballos por cambios que se producen en su recorrido vital y en factores del entorno que ya hemos mencionado).

Esto multiplica la gestión, supervisión, desplazamientos veterinarios, cercos, mantenimiento, conciliación con otros agentes del territorio, documentación, guías, y todos los permisos ganaderos, inspecciones… Además nos hace tan singulares, que no encajamos fácilmente en normativas y clasificaciones administrativas.

Lo que deseamos y buscamos es un gran espacio único, con agua y pasto, como los de la ganadería productiva (a menudo acabamos, pastando en lugares de difícil acceso, pasto pobre o poco productivo que nadie quiere y que no interesa a la ganadería de primer sector, con lo que no podemos competir en pujas) que nos permita aterrizar y arraigar el Proyecto, de modo que nadie nos pueda echar, ni intervenir de forma no alineada con nuestros principios (a menudo nos vemos en la situación de tener que encajar en rotaciones productivas que no van en la línea de nuestro propósito).

Desde la estabilidad de este espacio, sí que estaríamos en línea con nuestra misión, poder desplazar temporalmente pequeños rebaños a otras zonas donde nos planteáramos colaboraciones en proyectos piloto de gestión y conservación de hábitats, de ecosistemas, prevención de incendios y creación de paisajes resilientes.

Por tanto, nuestra entidad trasciende la figura y la estructura física de lo que sería un santuario o una protectora porque tiene un alcance más transversal, al tiempo que requeriría un espacio-santuario único, de dimensiones adecuadas, para evitar la dispersión territorial involuntaria ala que nos vemos abocadas, y que podríamos efectuar desde la fuerza que da la estabilidad, en vez de por necesidad y con dificultad como hasta ahora.

El propósito es estabilizar y asegurar la vida en libertad de los caballos y burros que hemos acogido y prepararnos para recibir a otros, diseñando y realizando proyectos singulares y de conservación del territorio sin urgencia y con recursos, mediante alianzas y acuerdos de custodia como ya hacemos actualmente.

Expuesto todo esto, describimos NUESTRA REALIDAD TERRITORIAL:

Actualmente, los caballos pastan: Garraf, Alt Urgell, Baix Pallars (Boumort), Baix I Alt Berguedà (Cataluña Central), aparte de los trayectos de Trashumancia efectuados por todo el territorio.

GARRAF - Convenio con DIBA I Parque del Garraf. Propiedades privadas.

BAJO BERGUEDÀ – (Viver y Serrateix). Acuerdo de Custodia con la propiedad.

ALTO BERGUEDÁ- Acuerdo de Custodia con Propiedad privada. 1000 hc de las cuales 6 de lo que se entiende como pasto, pero los caballos pastan donde suben los rebecos y han pasado muy bien el invierno, sin necesidad de suplementar la alimentación.

ALTO URGELL – Acuerdos de Custodia con propiedades privadas en Arsèguel y Ansovell (Unas 50 hectáreas).

En el municipio del Querforadat acabamos de recibir un legado de 50 ha, la mayoría diseminadas. Somos propietarias.

BOUMORT – Proyecto singular con convenio con Generalitat de Catalunya (Bosques) y con ayuda para la conservación del Espacio Natural Protegido Boumort Collegats (Proyecto GISKA) del Departamento de Territorio y Transición Ecológica.

Proyectos

De la dedicación al conocimiento, la comprensión y el respeto por el caballo, las personas y la naturaleza, han ido naciendo proyectos y colaboraciones de diversa índole, siempre relacionadas con los caballos: proyectos educativos y científicos, tarea social y diferentes experiencias sanadoras, que seguimos ampliando e investigando.

Y al mismo tiempo, nos damos cuenta de que una de las principales aportaciones de la Fundación también debe ser dar a conocer a los caballos, no sólo por evitar que tengan que vivir vidas indignas sino también para explicar que sin la presencia de los grandes herbívoros en nuestro territorio, éste será siempre un territorio enfermo. Caballos que transforman el paisaje y hacen custodia del territorio y prevención de incendios.

Los caballos de la Fundació Miranda son un gran espejo para las personas, por eso se han convertido en un magnífico equipo de profesionales de la salud y una inspiración que nos hace estar más presentes y que nos invita a emprender un camino de conciencia y autoconocimiento.
Compartir la vida con los caballos nos hace mejores personas.

Nos acompañan en este viaje nuestro patronato, nuestra red de soporte de socias y madrinas, muchas personas voluntarias y diversas instituciones públicas y privadas sin las cuales no podríamos llevar a cabo nuestro propósito.