Pluja, nació en el Pla de l'Orri y es la hija de Llívia, una de las primeras yeguas que entró en la fundación. Lluvia nos sorprendió a todos cuando sólo tenía dos o tres días de vida. Se acercaba a las personas como si las conociera. Sin miedo, sin nervios, sin tomar demasiadas precauciones. Como si nos conociera.
Le pusimos ese nombre porque el día que nació llovió y hacía muchos días que no lo hacía.
Lluvia aporta mucha alegría y fuerza al grupo por su empuje y su marcado carácter decidido y fresco. Caballos así ayudan a quienes tienen más miedos o malas experiencias con humanos, a volver a confiar. También ayudan mucho a las personas que nos visitan en nuestros encuentros solidarios.
Mírala descubriendo la nieve en su primera trashumancia. No lo pensó dos veces, como la vio si revolcó.
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