Caballo de color marrón claro con una crin larga y blanca, pastando en un prado verde en medio de la naturaleza. El paisaje de fondo está formado por un bosque denso de coníferas, con otro caballo pastando a lo lejos.

Se ha ido en calma, dejando a sus hijos con los que llegó a la Fundación hace unos años, en nuestras montañas, libres, como ella ha sido.

LAIKA, presencia discreta y preciosa.

Enseguida se hizo un hueco en nuestro rebaño. Respetada y querida, sutil…

¡Siempre en nuestro corazón!

¡Gracias María Rosa por ponerla en nuestra vida!