


Kamut es el fruto del azar, uno de esos errores inesperados que, con el tiempo, se revelan como un regalo profundamente significativo. Es el descendiente del Saüc y la Punjab, dos historias marcadas pero extraordinarias.
El Saúco era un semental de la Cerdaña que había vivido siempre en libertad, conviviendo con yeguas en los Pirineos. Cuando ya era mayor y su destino parecía conducirle inevitablemente al matadero, decidimos acogerle y ofrecerle una nueva oportunidad. Era un caballo de exquisita nobleza: sabía vincularse con sensibilidad, era pacífico y equilibrado. Con los machos castrados, establecía límites claros, pero lo hacía con una honestidad directa, sin agresividad, sólo con la justa firmeza.
La Punjab, por su parte, provenía de la asociación ADE. Arrastraba un pasado de maltrato severo: había sido domada con serretón, un instrumento punzante que causa dolor intenso y que deja huellas profundas, tanto físicas como emocionales. Su relación con las personas estaba marcada por el miedo y la desconfianza.
Tanto Punjab como Saúco compartían, cada uno a su manera, una historia de sufrimiento: él, testigo año tras año de la pérdida de sus potros; ella, víctima de una doma violenta y finalmente rescatada de una situación de maltrato.
De ese encuentro nació el Kamut. Hicimos vasectomía en el Saüc, la primera que se hizo a un caballo en Cataluña, pero en ese breve período posterior a esta práctica (la menos invasiva para el control de la fertilidad) en la que todavía puede haber fertilidad, se gestó esta nueva vida, una vida inesperada, pero llena de sentido.
Sus padres ya no están, pero Kamut es el legado vivo. Nos emociona pensar que, de algún modo, Punjab ha podido seguir existiendo a través de él, después de haber vivido años de libertad que le fueron finalmente concedidos.
Kamut simboliza esto: la libertad reencontrada de la Punjab, y también la de tantas otras “Panjabs” que hay en todo el mundo. Es memoria, es reparación y, sobre todo, esperanza.
Nació con la grandeza interior de su padre pero con el tamaño corporal de la madre, que era pequeño. ¡Un caballete proporcionado y precioso que no esperábamos y que ahora es uno de los referentes de la Fundación!
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