

A Indi lo iban a sacrificar por ser un caballo agresivo.
Con 4 años le separaron de su familia y le encerraron en un box para empezar a montarlo.
¡Un ser tímido, un caballo valiente que se rebela! Y se rebeló. Se negaba a ser sometido ya doblar su espíritu ante la presión déspota del humano. Un día, cuando se levantó para luchar por sus derechos, se cayó de espaldas y se fisuró el sacro.
Gracias a ello llegó a la Fundación Miranda donde nunca hemos visto ninguna agresividad por su parte. Aquí, con libertad para decidir, nos ha mostrado el ser centrado, tranquilo y extremadamente valiente que es.
Ha hecho un gran vínculo de amistad con el Touran, y también han incluido al Rapún. Lleva 7 años viviendo en las montañas donde ser valiente y tener el espíritu alto es una necesidad y un regalo del universo!
